Agridulces despedidas

Conectamos con el blog, por fin!!!

Sentimos haber estado tan desconectados estos últimos días, pero hemos tenido que priorizar para poder dejar las cosas bien atadas. A priori no pensamos que sería tanta locura organizar una maletica pequeña y rancia (porque Marcio no me deja llevarme sabe Dios que cosas se me hubieran ocurrido) sino que también teníamos de por medio varias cosas que hacer que nos implicaban tiempo, ese bien tan escaso en estas semanas:

- El curro. Tal como suena, viviendo al límite. Hasta 3 días antes Marcio y 4 días antes yo fichando en el trabajo como unos campeones.

- Mudanza. Lo que aparentemente iban a ser 4 cajitas llenas de ropa interior y chaquetas de invierno casi acaban con mi salud y mis nervios. Sigo sin entenderlo... ¿cómo coño hemos acumulado tanta cosa en 42 metros cuadrados de loft? Si alguien me dice que cabe todo eso no me lo creo. Pues veeeeeenga a sacar cajas y cajas de cualquier cosa que os podáis imaginar, de cosas útiles que dimos por perdido hace ya nucho y de recuerdos tan cucos que a ver quien tiene corazón de tirarlos a la basura (aunque sepas que lo guardarás en una caja, que no volverás a verlo hasta la siguiente mudanza, que te causará la misma ñoña/pena tirarlo y lo volverás a guardar en otra caja, y así cíclicamente hasta el fin de tus días)

- Las despedidas. Deberían estar prohibidas. Y si tienes la regla más. Que jartá llorar. Y no se acaban. Uno no es consciente de la cantidad de gente que aprecia hasta que haces unas lista de personas que te gustaría ver antes de irte. Y entonces, si te pasa como a mi que te pillan las fiestas de por medio y currando, acabas desayunando con uno, comiendo con otro, y el café y la cena también con gente. Y encima como es tan cultural quedar y comer pues echad cuentas de lo que llevo encima. Cabrones, vosotros aún tenéis meses para quitaros las capas de ropa, yo ya estoy en shorts y chanclas :'(

En fin, después de una despedida durísima (sobretodo con mi família en el aeropuerto, un auténtico dramón, voy a ver si encuentro fotos), un nudo en el estómago que nos ahoga y un retraso de horas de sueño a las espaldas nos montamos en el vuelo BCN-Londres. Una gozada, maravilloso, espectacular. Marcio y yo todo el camino durmiendo!

La espera en Londres fue de 3 horitas pero se me hizo realmente corta, lo justo para estirar las piernas. El vuelo Londres - Hong Kong ya fue otra historia. Mi máximo de horas de vuelo seguidas fueron 9 y esta vez han sido 11,5 y vaya si he notado esas horillas de más. Se me ha hecho muy pesado, íbamos con British Airways y me ha parecido sosa y rancia la comida durante el vuelo peeeeero hemos viajado en la parte de arriba del avión (fila 75) del avión comercial más grande del mundo, un airbus A380 (con capacidad para más de 800 pasajeros, con maletas y demás). No tenía muchas esperanzas de que esa bestia acabara despegando, pero oye, muy fino. Si no fuera por la comida hubiera sido de 10. Espera en Hong Kong también corta, y último vuelo de 3h y media hasta Kuala Lumpur. Con muchas ganas de llegar.

Disfruté mucho el momentazo de salir del aeropuerto y que te diera ese golpe de calor que hace que te estremezcas. Ya sabéis que tengo poca tolerancia al frío, y vivir momentos así un 12 de enero es gloria bendita.

El próximo post irá sobre Kuala Lumpur y nuestras impresiones de la ciudad, os adelanto que me he enamorado y que me gustaría mucho vivir aquí un tiempo. Será un mix entre Marcio y yo, ya sabéis él la parte de fotos y datos a lo Lonely Planet y yo la que no cuenta nada útil pero transmito mis impresiones tal cual lo haría si os tuviera delante, será divertido!

IMPORTANTE: Gracias! A todas las personas que nos hacen sentir tan especial en nuestro día a día pero sobretodo en estos últimos. Por caprichearme y dejarme elegir sitios donde comer aprovechando que me iba, por los regalos que me llevo de todos vosotros y que aunque a ratos crea que la espalda me va a crujir de un momento a otro, abro la maleta y sólo puedo sonreír de ver que en cierto modo estáis haciendo esto también conmigo, a los mails y los whats apps que nos mandais, nos haceis sentir parte de algo grandioso. Gracias también por los consejos, las risas nerviosas y las conversaciones monotemáticas sobre todas las cosas que nos faltaban por hacer. Pero sobretodo a esos abrazos tan sinceros y tan llenos de buen rollo y de energía que nos da fuerzas para no salir corriendo en el primer avión dirección a casa!! Os queremos, un porrón.

  

 

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Aquí tenéis una muestra del dramón. Estos abrazos hablan por sí solos. Os extraño mucho família, sois lo más.